Pasos para sembrar

Los pasos para sembrar son similares para todo cultivo, sólo que cuando se trata de semillas, hay algunos pasos más que seguir.

• Semillas: lo primero que debe verificarse es la viabilidad de las semillas que deseamos sembrar. El método más común para hacerlo es el de remojo, y se realiza colocando agua tibia a unos 30°C en un recipiente, y colocando las semillas en él. Al cabo de unas cuantas horas, las semillas muertas flotarán y las viables se sumergirán. Este procedimiento no es válido para semillas demasiado livianas, ni para semillas que tienden naturalmente a flotar. Las razones por las que una semilla puede estar muerta son variadas: su vida útil expiró (las distintas especies tienen diferentes tiempos de vida útil), la semilla no fue fertilizada en tiempo, la técnica de conservación de la semilla no es adecuada.Pasos para sembrar

• Semillero: si deseamos realizar una siembra en semillero, para luego trasplantar las plántulas en el terreno, debemos elegir recipientes adecuados. Podemos utilizar recipientes tipo invernadero, si deseamos trasplantar las plántulas apenas germinadas, o recipientes abiertos, si deseamos dejarlos desarrollar un poco antes del trasplante. O directamente macetas, si nuestro cultivo es en una terraza o balcón.

Los distintos pasos para sembrar:

• El terreno: el terreno, cuando se trata de cultivos a suelo abierto, debe seguir determinados pasos para sembrar, que consisten en remover la tierra y limpiarla de todo elemento extraño que interfiera con el desarrollo de los cultivos, como plagas, malas hierbas, restos de otros cultivos anteriores. Deben también desmenuzarse los terrones, para permitir el aireado. Luego de la limpieza, alisaremos el terreno para evitar desniveles y encharcamientos. En el caso del semillero, se empleará tierra negra limpia y suelta (o sea sin restos orgánicos ni de otro tipo).

• El abono: en ambos casos, deberemos proceder al abonado de la tierra, para mejorar su calidad. En los cultivos a suelo abierto, cuidaremos de rotar las especies para no agotar el suelo. Se utilizan abonos orgánicos, por no ser contaminantes y por sus cualidades y bajo costo. Podemos emplear compost, ya sea comercial o casero, o materia orgánica descompuesta (estiércol, desechos de la cocina, restos de podas libres de plagas, etc). En el caso de la tierra para semilleros, cuidaremos de mezclar bien el abono. En el terreno, podemos formar una cama para los cultivos en una capa inferior.

• El sustrato: cuando hacemos el cultivo en semilleros, el sustrato es uno de los pasos para sembrar que debemos incluir, pues la tierra no drena bien en los recipientes, y corre el riesgo de deslavarse. Podemos agregar mantillo, o arena gruesa.

• La siembra: las semillas deben repartirse uniformemente por el suelo o semillero, intentando mantener una distancia mínima entre ellas. Luego se recubren con una capa fina de tierra preparada y se apisonan ligeramente para evitar bolsas de aire y desprendimientos al regar.

• El riego: inmediatamente después de sembradas las semillas deberemos regar la tierra, de forma pareja y cuidando de no producir charcos o movimientos. Para ello utilizaremos una regadera de lluvia fina, o un aspersor con poca presión. Hasta que las semillas germinen, deberemos regar diariamente. Luego de esto, el riego se irá espaciando de acuerdo a las necesidades de cada especie.

• Trasplante: en el caso de los semilleros, debe hacerse cuando las plántulas alcanzan determinado tamaño, que les permita sobrevivir en su emplazamiento definitivo. Se procede a remover las plántulas, cuidando no dañar las raíces, y trasladarlas con una porción de tierra que facilite su aclimatación. Es conveniente también, someter el semillero a condiciones ambientales similares a las que las plántulas experimentarán en su nueva locación.

Es importante que la operación se haga lo más rápidamente posible, para evitar someter a estrés a las plantas. Podemos preparar primero los hoyos y luego trasplantar las plántulas. El terreno debe estar previamente preparado para recibir las plántulas, de igual modo como lo indican los pasos para sembrar. Luego del trasplante, debemos regar igual que en el caso anterior. El riego será abundante en los primeros días, pero cuidando de no regar las hojas, ni en las horas de mayor asoleamiento.

Cuando las plantitas (ya sea a suelo abierto o en semillero) tienen algunas hojas, es conveniente eliminar las más débiles para dejar espacio a las más fuertes, para su mejor desarrollo.

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